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Laura Acuña, la que nunca para de hablar los medios
Para llegar a donde está hoy Laura ha madrugado cinco de los siete días de la semana durante todas las semanas, presentándose radiante a las cuatro de la mañana en los estudios del canal RCN, cuando ni siquiera ha salido el sol y a la mayoría de colombianos les falta al menos un par de horas para despertarse. Pero no todas han sido labores televisivas para avanzar en el medio. A sus 27 años se ha llevado por delante varios jóvenes de la clase alta bumanguesa, como el ex presentador Camilo Montoya y del músico Jose Gaviria, hasta finalmente casarse con Rodrigo Kling, un rico heredero de la tradicional joyería Bauer. Cuando de avanzar se trata, nadie la detiene. De allí que varios datos no cuadren en su biografía. Dice ser de Bucaramanga, aunque nació en un pequeño pueblo vecino de la capital: Piedecuesta. Se ha presentado como bachiller del colegio privado Quinta del Puente, aunque las fotos delatan que se graduó en Nuestra Señora del Pilar, una institución pública. Por último, dice ser abogada de la Universidad Autónoma de Bucaramanga, aunque los certificados de grado no aparecen por ningún lado. Dicen también que su madre la sacó adelante vendiendo empanadas, y que un hombre mucho mayor que ella, enamorado y motivado por sus deseos de superarse, le pagó la carrera de derecho que nunca terminó. Al parecer Laura ha tratado de borrar ese capítulo de su pasado.
Lo cierto es que Laura era presentadora del canal regional Tro, cuando conoció a Camilo Montoya, entonces presentador del canal Caracol, durante el cubrimiento del Reinado de Cartagena. Ella tenía 22 años, once menos que él, pero el amor arrasó. En cuestión de meses planearon la boda y él movió cielo y tierra para conseguirle trabajo en Bogotá: terminó en la competencia, RCN. Pronto se despertaron los celos y los líos matrimoniales. Camilo trató de oponerse a que se estrenara semidesnuda en la revista SoHo, y para bajar tensiones viajaron a Miami con el fin de oxigenar la relación. Aunque ella confiesa que regresó enamoradísima, quince días después, ya su romance con José Gaviria, jurado del reality Factor X, también de RCN, era noticia en las revistas de farándula. Sin que se mencionara la palabra infidelidad, los tiempos entre un amor y otro sencillamente no cuadraban y las imágenes que revelo la revista TV y Novelas lo volvieron innegable, así Laura adujera la razón del divorcio a que Camilo le pegaba. La rivalidad con sus compañeras de set en Muy buenos días superó cualquier rumor cuando la caleña Carolina Cruz se retiró de manera inesperada del programa, a pesar de ser otra de las consentidas del canal. No hubo explicaciones oficiales pero la tensión entre las dos presentadoras se hizo evidente y más cuando la escogida para reemplazarla, la barranquillera Mabel Cartagena, apenas soportó unos pocos meses en el set. Cansada de desplantes y persecuciones, se retiró, en reacción tal vez a las continuas solicitudes del director Jota Mario de cambio de atuendos previa a su aparición en público por sugerencia de la propia Laura por considerar que “estaba muy destapada”, o de sus quejas frente a peinadores y maquilladores que según ella dejaban a Mabel más bonita. Esta vez el público que tanto la idolatraba, la castigó. Por primera vez en su carrera, le dio la espalda. Treinta mil personas pidieron su renuncia vía internet, valiéndose de casi todo, menos de su falta de talento. Expresiones como perra, arpía, y otras de mayor calibre, aparecieron en los foros virtuales. Después de tres meses de agresiones y acoso, Laura se resquebrajó al aire y rompió en llanto, defendiéndose de las acusaciones y declarándose inocente frente al retiro de Mabel del set de Muy buenos días. Honestas o no sus lágrimas, con el episodio demostró una vez más que había nacido para ser presentadora de televisión
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